Las enfermedades cardiovasculares, responsables del 31,7% de las muertes que se producen al año en España, tienen, en muchos casos, tratamiento ambulatorio: el paciente ingresa por la mañana y se va a casa por la tarde. Gracias a las nuevas tecnologías, el enfermo con arteriosclerosis (angina de pecho, infarto de miocardio o isquemia en miembros periféricos) puede ver su problema resuelto en pocas horas. Pero falla la organización. La multiplicidad de servicios (cardiología, cirugía vascular, radiología y neurología, entre otros) que practican el intervencionismo endovascular -terapia que se realiza por vía arterial mediante catéter y técnicas fluoroscópicas- ha ido sembrando la organización hospitalaria de reinos de Taifa difícilmente justificables. Reinos que al paciente le complican la vida al tener que ir de una ventanilla a otra, incrementan el gasto sanitario y hacen que se pierda gran parte del conocimiento al no existir comunicación fluida ni suficiente entre los profesionales.

Así las cosas, el Servicio de Intervención Endovascular (SIE) del Hospital Macarena de Sevilla, único de sus características hasta el momento, puede ser un ejemplo del futuro de la organización hospitalaria. El SIE integra ya a cardiólogos y radiólogos intervencionistas, y contará en el futuro con neurólogos, cirujanos vasculares y otros expertos en la intervención endovascular que “estén dispuestos a compartir conocimientos y técnicas quirúrgicas de mínima invasión”, explica su creador, Rafael Ruiz Salmerón.”Es lícito que todos queramos proteger nuestra parcela”, dice una cardióloga

La cirugía de mínima invasión para resolver la patología cardiovascular se practica desde hace años en España. Lo que distingue y hace único al SIE del Hospital Macarena es cómo organiza esta práctica. ¿Pero qué fórmula es ésta que tanto podría cambiar la organización hospitalaria si llegase a extenderse? El cardiólogo sevillano lo explica. Ahora, dice, cada hospital tiene al menos cuatro servicios o áreas desde las que se aborda con la técnica intervencionista la patología cardiovascular. Y en todos los casos cuentan con sus especialistas, sus quirófanos, sus equipos de enfermería, su material y sus ventanillas de acceso. “Entramados que estos enfermos terminarán recorriendo pues hoy ya sabemos que la patología cardiovascular termina afectando a los distintos territorios vasculares del cuerpo”, apostilla.

En el SIE proponen una gestión por procesos y transversal; el abordaje completo del enfermo cardiovascular desde el principio y con una única ventanilla. Se trata de compartir conocimientos. No importa la especialidad que tengan los profesionales. Se comparten quirófanos, instrumental y la enfermería. “La enfermería es muy importante y útil para nosotros”, aclara Salmerón. “Sólo ella tiene una visión global del trabajo que hacemos”.

Con todo, no parece que vaya a cundir el ejemplo del SIE sevillano tan fácilmente. Y eso que las voces a favor de esta corriente aumentan día a día. A las ya citadas, cabe añadir la de Carlos Aranzadi, jefe del servicio de Cirugía Vascular del Hospital de Navarra. Él resume muy bien lo que ocurre: “Hay una pugna nacional terrorífica en torno a este tema; demasiados intereses personales…”, concluye.

Este ambiente enrarecido suele ser la moneda común de muchos hospitales. Pero, como dice Reyes Vega, responsable de Cirugía Vascular en el hospital de Basurto (Bilbao), no hay que extrañarse pues “es lícito que todos queramos proteger nuestra parcela”. Un argumento que para Mariano de Blas, jefe del servicio de Radiología en el Hospital Donostia de San Sebastián, “convendría superar”. “Hoy”, dice, “no tiene sentido que las enfermedades cardiovasculares se aborden desde distintos servicios”. De Blas es muy crítico con quienes se aferran a “planteamientos caducos” y reclama “un paso al frente” de cardiólogos, cirujanos vasculares, radiólogos y neurólogos, entre otros, para aprovechar mejor el conocimiento y los recursos.

En Europa, la organización hospitalaria intenta simplificarse y unir los servicios afines. “En Italia y Alemania hay, incluso, hospitales monográficos; todos los cirujanos que practican el intervencionismo endovascular se tiende a que pertenezcan a un mismo servicio”, explica el radiólogo Manuel Maynar, profesor en la Universidad de Las Palmas y en Estados Unidos, y que fue el primero que, en 1980, practicó la radiología intervencionista en España. Maynares un defensor a ultranza de la “ventanilla única y el trabajo en equipo”. Lo justifica diciendo que este tipo de cirugía “no es patrimonio exclusivo de ninguna especialidad”.

Fuente original: El País

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