La Cirugía Mínimamente Invasiva (CMI) es el conjunto de técnicas diagnósticas y terapéuticas que por visión directa, o endoscópica, o por otras técnicas de imagen, utiliza vías naturales o mínimos abordajes para introducir herramientas y actuar en distintos territorios de la economía humana

FENIN (Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria)

[divider style=»hr-dotted»]En ocasiones, también es denominada como cirugía laparoscópica o cirugía asistida por laparoscopio. El término laparoscopia se le da a un grupo de operaciones realizadas con la ayuda de una cámara colocada en el abdomen. Originalmente, la laparoscopia se usaba para procedimientos ginecológicos tales como la ligadura de trompas, pero en la actualidad permite realizar cirugía mínimamente invasiva practicando sólo una pequeña incisión en el abdomen.

La Cirugía Mínimamente Invasiva (CMI) puede ser aplicada en multitud de especialidades médicas ya que se trata de un concepto global que enmarca hoy día a casi todas las disciplinas médicas como: ginecología, urología, traumatología, cardiología, vascular, neurología

Además, enmarca amplitud de técnicas incluyendo la endoscopia o la cirugía laparoscópica y percutánea. Estas aproximaciones terapéuticas son muy complementarias, y cada vez más se están aplicando de forma combinada para el tratamiento de casos individuales, ofreciendo así una serie de ventajas frente a la cirugía tradicional o abierta:

    • Drástica reducción en el dolor.
    • La recuperación acelerada / volver a caminar y la actividad diaria.
    • Reducción de la UCI y la estancia hospitalaria.
    • Mejora la función pulmonar postoperatoria.
    • Mejora de la calidad de vida de vida.
    • Reducción de la necesidad de rehabilitación cardíaca para pacientes hospitalizados.
    • Resultados estéticos altamente mejorados.
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Hito científico

La CMI es considerada como uno de los avances científicos más destacados de los últimos 10 años:

La CMI es considerada un hito científico

CIRUGÍA MÍNIMAMENTE INVASIVA Y ROBÓTICA

Ya no es ciencia ficción. Hay muchos hospitales en los que los cirujanos operan sentados a 15 metros de la mesa en la que está el enfermo. Ayudados por robots, los especialistas logran resultados fantásticos. Además, el uso del ombligo para realizar la intervención o la utilización de orificios naturales (la boca, el ano o la vagina) para extirpar órganos completos está revolucionando la cirugía.

Fuente original: El Mundo Salud

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De la Radiología Intervencionista a la Cirugía Mínimamente Invasiva: Primero, el enfermo

POR MANUEL MAYNAR, TOBÍAS ZANDER, MARTÍN RABELLINO Y GABRIELA GONZÁLEZ

El ser humano es el único que tiene historia y, por tanto, cultura. La historia nos aporta la secuencia de pensamientos, y por tanto las posibilidades de evolución percibidas por seres humanos que pisaron la tierra antes que nosotros.

Procedimiento de CMI

En medicina, como en cualquier otra rama de las ciencias y las artes, el conocimiento individual y aislado es estéril. Ningún acto médico es posible sin el conocimiento de los pasos previos –incluso fallidos– de mentes que reflexionaron sobre el problema. La terapéutica tiende a ser cada vez menos agresiva, invasiva y, concretamente, en la cirugía se buscan mínimos orificios para su realización. El ciclo de la ciencia en medicina pasa por aprender, estructurar conceptos, crear, compartir, enseñar, liderar, actualizarse, planificar, organizar, unificar y globalizar, y ello para un correcto manejo del conocimiento que proteja nuestro principal objetivo: el enfermo.

La anatomía es la base sobre la que se sustentan prácticamente todas las demás ramas del saber médico. El conocimiento correcto de la misma es el fundamento de todas las acciones terapéuticas basadas en cirugía y ofrece la posibilidad de entender las alteraciones macro o microscópicas secundarias a los procesos patológicos. El nacimiento y consolidación de la Cirugía Mínimamente Invasiva (CMI) forma ya parte de la historia; no existe algo que nazca espontáneamente, sin antecedentes; es por ello que intentar comprenderla fuera de la historia no es posible. Observar el interior del cuerpo humano vivo y poder modificarlo según las circunstancias fisiopatológicas es hoy día un acto médico habitual. Sin embargo, como hemos visto, la aventura científica que lo ha hecho posible tiene un recorrido de siglos; durante este periodo se encadenaron esfuerzos, sueños y fracasos de un gran número de seres humanos audaces que creyeron en la utopía. Son misteriosos los procesos mentales, sociales y profesionales que hacen cristalizar, consolidar y difundir adquisiciones tecnológicas. Cabe pensar la cantidad de avances que quedaron en el olvido al poco de nacer.

Una mirada al pasado

Dirijamos la mirada al siglo XVI, en el que la cirugía era realizada por barberos-cirujanos, habilidosos, pero sin formación académica.

Intervención médica

El más célebre fue Ambrosio Paré (1509-1590), considerado como el gran cirujano del Renacimiento. Como anécdota, recordar que un vestigio de esa época es el signo de las barberías, azul y rojo, representando vendas y sangre.

El XIX movió la sensibilidad humana hacia terrenos del sentimiento. En este siglo encontramos a tres personajes excepcionales: Wilhelm Conrad Röentgen (1845-1923), Mme. Curie (1867-1934) y Santiago Ramón y Cajal (1852-1934). Todos ellos se caracterizaron por poseer tres condiciones comunes: el triunfo de la voluntad sobre circunstancias adversas, honestidad profesional y humildad. El siglo XX comenzó con el descubrimiento y rápida difusión de los rayos X, lo que le valió a W. Röent- gen el primer premio Nobel de Física, en 1901. Rápidamente se comenzaron a descubrir las aplicaciones en medicina: en 1927, Egas Moniz describió la angiografía cerebral y en 1929 Forssmann realizó, en su propia persona, la primera ventriculografía. Tras el paréntesis de la II Guerra Mundial se pusieron los cimientos de lo que veinte años más tarde se conocería, en un primer momento, como “Radiología Vascular”, a la que se añadiría el término “Intervencionista” a principios de los 80. Los doctores Charles Dotter, Cesare Gianturco, Joseph Rösch, y Kurtz Amplatz aportaron las ideas; fue el tiempo de los pioneros. Sin embargo, faltaban todavía algunos años para que la tecnología de la imagen y de los materiales permitieran hacer posible sus ideas. El doctor Seldinger, 1953, describió el acceso no quirúrgico a cualquier territorio vascular, lo que permitió la realización de la mayoría de técnicas mínimamente invasivas que se llevan a cabo hoy día.

Los precursores

Estos descubrimientos supusieron el nacimiento de la radiología diagnóstica con aplicación clínicoterapéutica, conocida como Radiología Vascular, pues siendo el oxígeno, transportado por la sangre, el que da vida a cualquier parte de nuestra anatomía, el poder navegar a través del sistema vascular daba acce- so a cualquier órgano.

Posteriormente, a mediados de los setenta, Gruntzig y Dotter desarrollarán la angioplastia transluminal percutánea (ATP) como técnica para recuperar el flujo en las arterias nativas sin abrir el cuerpo. Para esos profesionales del diagnóstico, no solo radiológico, sino de otras áreas como cardiólogos, digestólogos, etc. fue difícil prever que una técnica diagnóstica se convertiría en una técnica alternativa a la cirugía convencional; quizá por ello existieron gran- des dificultades para incorporar miembros de departamentos ya establecidos como el de radiología para seguir el nuevo camino abierto por las técnicas invasivas derivadas de la técnica de Seldinger.

De nuevo ortodoxia contra heterodoxia a lo que se añaden tres tipos de problemas en el desarrollo de lo que sería con los años una técnica alternativa al diagnóstico y a la terapéutica médico-quirúrgica: entrenamiento, indicación y costo.

En los años ochenta-noventa, otro grupo importante de médicos impulsó las técnicas en sus diferentes medios y hospitales. Podemos calificarlo como el tiempo de los «ejecutores». Las técnicas mínimamente invasivas pasaron de ser procedimientos prácticamente desconocidos a ser objeto de un gran interés e impulso. Se crearon las sociedades, se impulsaron congresos científicos, se comenzó a incorporarlos a la sociedad. La dedicación de unos pocos, la curiosidad de otros y la realidad diaria, hicieron el resto.

La evolución

En estos momentos existen tres elementos fundamentales en esta evolución. En primer lugar y, como siempre, el enfermo; en segundo, la dificultad del entrenamiento; y, por último, el tremendo costo de toda la tecnología. Debemos situar por encima de todo al enfermo, es decir, alguien que solicita el tratamiento más correcto por el equipo más experto. Sin obviar el segundo y tercer elementos, ambos íntimamente ligados, toda vez que el desarrollo de la tecnología obliga al continuo entrenamiento y cada grupo de patología lo requiere en un área que ocupa solo y parcialmente su especialidad de origen.

Por otra parte, el quirófano, donde se desarrolla el acto terapéutico, tiene un coste difícil de duplicar en un hospital si realmente queremos rentabilizar su adquisición; por ello pensemos con mentalidad del siglo XXI. La terapéutica tiende a ser cada vez menos agresiva, invasiva y, concretamente, en la cirugía se buscan mínimos orificios para su realización. Por otro lado, los métodos diagnósticos invasivos proliferan cada vez más, entonces ¿por qué no crear grupos que manejen estos actos médicos, como en su día se hizo con la cirugía de modo general, o con la medicina interna, aún vigente a pesar de las especialidades?.

El conocimiento

Ante todo no nos podemos olvidar del conocimiento básico de la especialidad en la que se ejerza la CMI. Es decir, que un cirujano debe formarse tanto o más en cirugía a cielo abierto y otras técnicas convencionales como en CMI. Por ende, no podemos caer en el error de que los profesionales reciban más formación de CMI que de su propia especialidad, lo que representa un reto de gran responsabilidad en la formación de las generaciones futuras. La creación de centros de excelencia y mantener una conexión directa con estos centros para todos aquellos que trabajen en CMI mediante redes de comunicación, como la videoconferencia, ofrecerán en directo la ayuda necesaria a los problemas que se planteen, permitiendo una continua calidad de la CMI aplicada.

No se trata de crear una nueva especialidad, sino de regular y certificar un entrenamiento uniforme en técnicas mínimamente invasivas con una recertificación periódica. En general, y particularmente en medicina, ir juntos es el comienzo, seguir juntos es progreso y, trabajar juntos es el éxito. Porque el ciclo de la ciencia en medicina pasa por aprender, estructurar conceptos, crear, compartir, enseñar, liderar, actualizarse, planificar, organizar, unificar y globalizar, y ello para un correcto manejo del conocimiento que proteja nuestro principal objetivo: el enfermo.

Por definición

El uso de actos terapéuticos basados en la técnica Seldinger y el uso de vías naturales para métodos diagnósticos sobre los que se comenzaban a aplicar actitudes quirúrgicas llevó a crear una definición de CMI por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (FENIN), España, 2004: «la Cirugía Mínimamente Invasiva (CMI) es el conjunto de técnicas diagnósticas y terapéuticas que por visión directa, o endoscópica, o por otras técnicas de imagen, utiliza vías naturales o mínimos abordajes para introducir herramientas y actuar en distintos territorios de la economía humana».

[notification style=»tip» font_size=»12px»] UN CIRUJANO DEBE FORMARSE TANTO O MÁS EN CIRUGÍA A CIELO ABIERTO Y OTRAS TÉCNICAS CONVENCIONALES COMO EN CIRUGÍA DE MÍNIMA INCISIÓN [/notification]